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domingo, 16 de agosto de 2009

SAN MARTIN Y LA MASONERIA

Por Jorge Sulé
Se ha incursionado bastante sobre este tema. Es hora de hacer un balance.
En el Nº 16 de la revista “Todo es Historia”, de agosto de 1968, una nota del Dr. Enrique de Gandía, haciendo uso de su acostumbrada actitud apodíctica, afirmó rotundamente el carácter masónico de San Martín: ardua e infructuosa tarea, porque tenía que corregir a conspicuos masones como Sarmiento, que explicaron que la Logia Lautaro “No era una masonería como generalmente se ha creído, ni menos las sociedades masónicas comprometidas en la política colonial…”.
También tuvo que enfrentar a su propio maestro, Bartolomé Mitre, Gran Maestre de la Masonería Argentina, que admitió que “La Logia Lautaro no formaba parte de la masonería y su objetivo era sólo político…” . O tenía que rebatir a masones contemporáneos como Martín Lascano, que negó el carácter masónico de la Lautaro y, por consiguiente, de San Martín, en varias oportunidades.
También el historiador de la Academia Nacional de la Historia tuvo que enfrentar a sus pares de la Corporación, como Juan Canter o Guillermo Furlong Cardiff que, en un valioso estudio aseveró que “San Martín jamás fue masón en el sentido que se le da hoy en día a este vocablo…San Martín perteneció a la Logia Lautaro. Es un hecho indubitable, pero igualmente lo es que esa logia nada tenía de masónica en el sentido heterodoxo de este vocablo fuera de sus formas externas…”.
El artículo del Dr. De Gandía no convenció porque no aportó documento probatorio alguno y, en cambio, originó varias réplicas, una de ellas publicada en el Suplemento Nª 14 de la revista “Todo Es Historia”, en la que el historiador de la Academia Sanmartiniana, Coronel Leopoldo Ornstein, con aquilatada y profusa documentación, desnudó las pretensiones iconoclastas del primero y entibió el entusiasmo de los masones que viven en la Argentina, que nunca pudieron probar el masonismo de San Martín y, por el contrario, muchos de éstos en el siglo pasado y en éste, lo siguieron negando.
Pero a nadie, hasta hace muy poco, en el mundo de los historiadores, se le había ocurrido consultar directamente a las logias centrales europeas de las que dependían las americanas, en cuyos archivos, tendrían que estar registradas tanto las logias como sus integrantes o, por lo menos, sus fundadores, como lo establecen los requisitos de la masonería mundial.
Este camino de metodología directa y contundente lo efectivizó el historiador Patricio Maguire. Fallecido este gran investigador, todo su archivo de documentos históricos inéditos, pasó en custodia al historiador Norberto Chindemi, quien ha dado a luz parte de dicho archivo. Entre estos documentos publicados, se encuentra la correspondencia entre el historiador Patricio Maguire y las Centrales de la Masonería de Inglaterra. Escocia, Irlanda y otras.
Transcribimos textualmente parte de esas correspondencia, que es definitivamente esclarecedora:
Carta de Patricio Maguire a la Gran Logia Unida de Inglaterra
Madrid, Agosto 7, 1979.
Al Señor Gran Maestre de la
GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA
Freemasons May Great
Queen Street WC 2
LONDRES
Estimado señor:
Soy un historiador argentino que investiga los antecedentes de la revolución e independencia de las posesiones españolas en América, con especial referencia a la argentina.
Gran importancia se atribuye a la acción de la denominada Logia Lautaro, existiendo una controversia ya centenaria respecto si constituyó una logia masónica o una logia puramente política (…).
Ningún historiador ha dado a conocer una respuesta basada en documentos.
Todo ha sido deducción pura.
Por esta razón el suscripto recurre a vuestra amable ayuda (…).
(…), podría resultar posible que esa Gran Logia poseyera los archivos de aquella época donde se registraría la existencia, si fueran masónicas, de las logias y sus afiliados.
Las logias cuyos antecedentes procuro hallar son las siguientes:
1) Logia Lautaro (de Buenos Aires y de Chile).
2) Logia de Caballeros Racionales Nª 7, de Londres.
3) Logia Gran Reunión Americana de Londres.
Las dos primeras pueden haber sido fundadas en 1808 y 1811. La tercera, algunos autores señalan su creación hacia 1795.
Las principales personas que presidieron o pertenecieron a esas logias fueron:
1) Francisco Miranda, de Venezuela.
2) Carlos María de Alvear, de Buenos Aires.
3) Simón Bolívar, de Venezuela.
4) José de San Martín, Matías Zapiola y Martiniano Chilavert, de Buenos Aires.
5) Bernardo O`Higgins, de Chile.
6) Luis López Méndez y Andrés Bello, de Venezuela.
Preguntamos:
1) ¿Algunas de las mencionadas logias fueron inscriptas por la Gran Logia Unida de Inglaterra?
2) ¿Podían los masones extranjeros ajenos a la jurisdicción inglesa instalar logias masónicas en Inglaterra durante aquellos años?
3) ¿Existe algún documento de carácter masónico en los Archivos de esa Gran Logia, referentes a las logias o personas antes mencionadas, y de existir, podría obtenerse fotocopia de los mismos, teniendo en cuenta su valor histórico?
Quedaría muy agradecido a las autoridades de esa Gran Logia por cualquier información que pudieran suministrarme.
Patricio Maguire
Mi domicilio hasta el 15 de octubre de 1979:
Lagasca 67 Ap. 309 B
MADRID-ESPAÑA
La respuesta no se hizo esperar, y la contestación llegó de esta manera:
Gran Logia Unida de Inglaterra
Freemasons Hall – Great Queen Street- London
Departamento del Gran Secretario.
21 de agosto de 1979
Estimado Señor:Su carta del 7 de agosto de 1979, dirigida al Gran Maestro, me ha sido derivada para su contestación.
1) La Logia Lautaro era una sociedad secreta política, fundada en Buenos Aires en 1812 y no tenía relación alguna con la Francmasonería regular.
2) Las tres logias que Ud. menciona en su carta, jamás aparecieron anotadas en el Registro o en los Archivos ni de los Antiguos modernos, ni de la Gran Logia Unida de Inglaterra: no hubieran sido reconocidas como masónicas en este país en este país entonces ni posteriormente.
3) Las seis personas mencionadas en su carta, de acuerdo a nuestros archivos, nunca fueron miembros de logias bajo la jurisdicción de la Gran Logia Unida de Inglaterra.
4) La gran Logia de Inglaterra no era el único organismo masónico existente durante el período del cual está usted interesado. Existían grandes logias independientes en Irlanda, Escocia, Francia, Holanda y Estados Unidos de América, todas las cuales autorizaban la instalación de logias propias.
5) Nunca han existido medios legales para prohibir que extranjeros en Inglaterra crearan sus propias logias, pero tal acción siempre ha sido considerada por la Gran Logia de Inglaterra como una invasión de su soberanía territorial, y las logias así creadas no serían reconocidas como regulares, ni se permitiría a sus miembros concurrir a las logias inglesas o que los masones ingleses concurrieran a aquellas.
Sinceramente suyo.
J.W Brubbs. Gran Secretario
P. Maguire, Esq.,
Lagasca 67- Ap. 309 B
Madrid, Spain.
En la misma fecha, el historiador Maguire dirigió una carta a la Logia “Quator Coronati N° 2076, que está en la misma sede de la Gran Logia Unida de Inglaterra y que agrupa en su seno a historiadores masones dedicados a la investigación.
El tono y el requerimiento del historiador argentino son similares a los utilizados en la carta anterior.
Espigaremos algunos fragmentos por la similitud de la respuesta.
“...Es una cuestión a la cual recibimos requerimientos de tiempo en tiempo, pero sobre la cual estamos imposibilitados de proveer cualquier evidencia sobre las fuentes primarias debido a que no existió contacto alguno entre la francmasonería regular y esos movimientos dedicados a la independencia de Sudamérica. Las logias a las cuales Ud. se refiere en su carta no eran en ningún aspecto logias masónicas regulares, sino sociedades secretas políticas...”.
Luego, el autor de la respuesta sugiere la lectura de Mitre y transcribe párrafos de su obra en la que el autor argentino se explaya en los mismos términos.
Ya finalizando la carta, expresa:
“Que varios miembros de la Lautaro fueron masones no cabe la menor duda. Uno de mis predecesores John Heron Lepper, quien fue un lingüista español y una autoridad en asuntos de Sudamérica, dijo que él había investigado todo registro probable en Freemasons Hall con el objeto de relacionar aquellos con la logia inglesa, pero sin éxito.
(...) Lamento que mis informes (...) Los archivos por lo tanto, están desprovistos de documentación referente a las entidades y personas que Ud. menciona. Espero que lo manifestado sin embargo pueda servirle de ayuda.
Suyo sincera y fraternalmente
T.O Hauch
Bibliotecario y Curador
Sr.Patricio Maguire
Lagasca 67 Ap. B 309
Madrid, España.
Cartas similares el historiador argentino dirigió a la Gran Logia de Escocia y a la Gran Logia de Irlanda con resultado negativo.
No existe, por lo tanto, rastros en las grandes logias inglesas, escocesas e irlandesas, que pudieran probar el masonismo de la Logia Lautaro y de San Martín. El historiador Maguire no hizo la pesquisa en las logias francesas y holandesas. O bien consideró la indagatoria como improcedente por estar Holanda o Francia fuera de la cuestión o por sospechar que los resultados negativos de las respuestas hubieran sido similares a las obtenidas por Inglaterra.
Por lo tanto, reiteramos que la Logia Lautaro fue una reunión de americanos con exclusivos fines políticos y militares como lo fue en este siglo el G.O.U (Grupo de Obra y Unificación) que programó y llevó a cabo la Revolución de 1943. En otras palabras, existían grupos políticos y militares al margen de la masonería e independientes de su ideología y sus mandatos, con frecuencia opuestos ideológicamente a ella y que se reunían en la prosecución de objetivos políticos y/o militares.
Fuente: La Gazeta Federal

jueves, 9 de julio de 2009

INDEPENDENCIA? PARA QUIEN?

La historia falsificada es un muro de piedra interpuesto entre nosotros y el pasado argentino. Romper ese muro es la tarea inicial de nuestra liberación.

Supongo que para nadie es un secreto que la Argentina no es dueña de su destino, que no tenemos después de casi dos siglos de la independencia soñada por el pueblo de Mayo, que fuertes y poderosos intereses nos presionan de manera decisiva. Y eso no se debe -o por lo menos no se debe exclusivamente- al poder de esas presiones exteriores ni a nuestra debilidad material. No basta con decir que somos un país subdesarrollado y quedarnos contentos. La distinción fundamental de los países no está en el grado de su desarrollo material. Hay países de economía pobre a quienes nadie se los lleva por delante y hay países de grandes riquezas reales o potenciales que son verdaderas colonias de intereses foráneos. Ése es, en líneas generales, el caso nuestro.

Somos una colonia material porque hemos sido colonizados espiritualmente, porque se ha falsificado nuestra historia para que no seamos una nacionalidad. Somos una colonia sin justicia social ni libertad ni democracia ni patria. En las colonias la regla es la desigualdad social; en las colonias la libertad es para pocos, la democracia no tiene demos, la patria no es la comunidad de quienes habitan un mismo suelo, tienen modalidades semejantes, una misma tradición y los une el fuerte vínculo de una fraternidad, sino que la patria es una entelequia que se expresa en abstracciones y se siente como las ventajas de cada uno, porque en suma son las ventajas para los de afuera, porque ellos sí que están unidos. Ése es el drama, el hondo drama de los argentinos; es el drama de todos los países que están en la etapa colonial de su cultura: Se les ha torcido la historia para torcerles su destino.

No es culpa de los de afuera; es culpa nuestra porque los factores de dependencia, de colonialismo, son internos. No es posible una dominación foránea si no hay una paralela voluntad de sometimiento en los nativos. La voluntad de colonia está adentro y se manifiesta en una concepción distinta de la Patria que hace posible, y hasta conveniente y necesaria, la intromisión extranjera. Dos argentinas que no podían comprenderse, que fueron antagónicas porque necesariamente no podían dejar de serlo, chocaron desde los albores mismos de la Independencia: La Argentina para pocos y la Argentina para todos; la Argentina como entelequia expresada en generosas abstracciones y la Argentina real y viva que estaba en los hombres y las cosas de la tierra. Aquélla, una factoría de intereses materiales; ésta, una Patria que era por sobre todo un vínculo espiritual. Esta oposición la encontramos en las jornadas iniciales de la Revolución: En los orilleros levantándose contra los doctores de la Junta la noche del 5 al 6 de abril de 1811, en los montoneros del Litoral con Artigas a la cabeza alzándose contra los directorios de Buenos Aires, en los federales contra los unitarios en los años de Rivadavia y de la Confederación Argentina de Rosas.

Ambas líneas se prolongan hasta nuestros días. Siempre encontraremos en el fondo de nuestras luchas civiles o discrepancias políticas el enfrentamiento de una clase que quiere mantener su posición de grupo dominante apoyándose en intereses foráneos contra una mentalidad nacional que busca en el Pueblo mismo la liberación de la Argentina. Esa clase dominante que no es una aristocracia, porque las aristocracias se dan en función del pueblo, sino una oligarquía que vive de espaldas al Pueblo, sorda y ciega para pura realidad que no sea la de afuera. Esa clase extranjerizada -digo- que fue preeminente en la segunda mitad del siglo pasado, pero que hoy debemos reconocer se bate en retirada, es la que impusó la historia que todavía se enseña a los argentinos. Concluir con esa historia falsificada para recobrar el Espíritu Nacional es la tarea del revisionismo histórico, una revolución cultural que nos llevará a la Argentina dueña de sus destinos que todos anhelamos, porque no tendremos Patria mientras no sepamos realmente nuestra historia. Ése es nuestro propósito.
José María Rosa

TRANSCRIPTO DEL LP “EL REVISIONISMO” DE 1969